Los poemas nacen filos, filosos y filosóficos. Son pensamientos ralos, especiales, raros.
Fueron paridos en un año muy ardiente, de despojos, de abandonos, de soledades y solitudes, de verdadero cariño, de ausencias notables y presencias fantásticas.





Despertar de mambo y construir frases que calen hondo sin que necesariamente haya que analizar demasiado ni que entiendas nada.



Surgieron, la mayoría, en un bus. Se encendieron a despojadas horas mañaneras de pensamientos, pero sí de cargas emotivas, fracasadas, vacías que, sin embargo, llenaron algo de los anotadores que cargaba en el morral.



Se despojan los vientos aquí. No hay tempestades más que las del placer y las de sentir.



Solo eso.


Como me dijo una tarde Rick Davies: 
"Enjoy the show!".




















img: MG Flor

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