Balances. Hacer balances. Balanza. Equiparar distancias.
Balancear las cosas sucedidas.
Ver lo bonito. Ver la oscuridad.
Ver las cosas que sumaron y las que restaron para sumar otra
vez.
Tirar a la plancha los consejos y hacer la plancha en el
recuerdo... fueron consejos, solo…
Subir al pedestal a los presentes de siempre;
llueva, truene o escorpiones mediante al acecho para morder,
allí estuvieron, aquí están.
Balanza para descubrir las miserias que no pude erradicar;
dejarlas irse por el inodoro.
Días de vinos y rosas asoman. Balanza de tragos y aromas, de
brindis y espinas.
¿Y qué? Balanceándome para sostener lo insostenible, para
dejarme caer.
Total, allá abajo más abajo no hay abajo.
Total desde abajo solo hay silencios.
Balances que arrojan múltiples pérdidas físicas, ausencias
que arden, angustia permanente.
Todo lo demás sube, aunque escalar nos cueste horrores,
aunque la cruzada ya no tenga fines, sino instantes,
reparos, y seguir.
Balances para aquietar la tierra, las aguas interiores, y
ver qué tengo en mi orilla.
Balances para desprenderme de lo inocuo, de lo incoloro y de
lo indoloro, de lo superficial,
de la chatura de querer imponer esa chatura mal vivida entre
ignorancia y esquina.
¡No! Gracias… Para mí, todos los días es tensar la cuerda,
trapecista sin red, sin amortiguadores.
Se cierran ciclos, se esconden los momentos de sufrir por
unos días,
se nivelan la furia y el todo bien. Doy paso al justo medio
y me dejo abrazar.
Será un balance más. Pero de otros balances, de esos
desniveles placenteros.
Balanzas que dan un respiro para ver el vaso medio lleno
y tener ganas de beber un poco más,
y volverlo a ver medio lleno para convidarte un trago de lo
más.
Después, están los falsos profetas que te venden esperanzas,
cenan en familia y jamás los van a visitar, intercambian los
mejores obsequios,
pero no aceptan tu modo de vestir, vivir, vestir, vivir, lo
mismo da…
Profetizan lo mejor, auguran dulces sueños y mejores
concreciones,
destapan las más caras botellas, solo por el placer de
sentirse fuertes.
Desbalancean la ocasión y lo dejamos pasar. Total mañana
sale el sol tras los edificios.
Al fin de cuentas, hago el balance final, me da en rojo como
siempre.
Sin plata en el bolsillo, los llamados para cobrar, sin
ganas de atender ni de pensar.
Hago un balance más superficial, solo por no pegar un acv. Y
me contento a esperar el brindis,
y las vacaciones, y las mentiras verdaderas, y las verdades
mentirosas,
de esas que me creo siempre.
Una pesa por acá, otra por allá, nivelamos.
Respiro. Sueño. Creo en mí. Otra vez.
Diego TL
img: Sebastián Scott

No hay comentarios:
Publicar un comentario