Ahora que te quitaste el disfraz puedo verte de veraz

Ahora que te quitaste el disfraz puedo verte de veraz.
Me envolvés en sensaciones que no puedo explicarte.
Son tus ojos que regalan risas. Son tus labios que derraman desesperación.
Aunque bailés para mí ya no seré un guerrero. Hoy no. Ya no.
Solo puedo abrir estas puertas. Dejarte entrar para que dejés el mundo de la histeria

y te animés, de una vez, a recorrer los empujones que te haré sentir.
No hay más calor que lo que pueda darte. No encontrarás misterios más que realidad.
A veces, esa realidad pinta la aldea, lo inunda todo que abruma,
pero en mi barca no necesitarás careta porque soy Poseidón, Neptuno y Acuario,
y domino las profundidades y las luces del océano.
Vos dame tus luces, esas que sabés lo envuelven todo, las que me hacen respirar,
las que encendieron la llama de animarme a ser aquella vez. Un roce de copas…

Bueno, es hora de fundirnos, de caernos de la soga, de hacer huellas en la caminata.
Sé que tus arenas son ásperas y que mis orillas bañan cercos
y sé también que las aguas suavizan los contornos y que los desiertos se dejan conquistar.
No se rompen las rocas con la helada, pero si con mi corazón,
y también con mi revuelo y mis revoluciones.
Ya no tengás miedo, podés dejarte el sombrero puesto que lo desnudaré de tantos besos.
Ya no tengás más cansancio, que llegaron mis jinetes del apocalipsis para revelar tu historia.

Esa foto no es tu foto, es solo una ilusión para confundirlos a todos.
Yo vi tu luz. Yo vi tu amor.
Los jugos de la noche solo alivian un ratito,
después estás en la parada esperando buses y mirando sombras…
Yo estoy aquí. Yo vi tu amor. Yo probé de tus sabores sin haberte probado nunca.
Yo estoy a pie también, mendigo de tus andenes, de tus colores, de tu luna,
de tu fragancia, de tu aliento, de tu trinchera, de tus dilemas para hacerlos desangrar.
Ahora te invito a probarlo. Verás que es infinito. Verás que todo puede ser.
Verás que no hacen falta redes para saltar si estamos inflados de tanto regocijo.
Un deleite de cuerpos, los nuestros, ya atrapados, en las alas de lo que será.


Diego TL
img: Sebastián Scott

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