Vuela mi cabeza

Vuela mi cabeza. 
Destripa mis neuronas. 
Agiganta el pánico.
Hoy voy a estar solo, desde hoy estaré pintando las paredes otra vez.
¿Cuál es la magia que me trae a estas costas?, ¿acaso la marea de los perdedores?

Explota más que siempre. 

Le digo basta a los reconocimientos. No hay esperanzas para vestir.
La noche no es de gala, así que un jean me queda bien.
De todos modos me desvestirás en un pequeño acercamiento con tu mirada
hasta que tu risa se apodere de lo frío que hay en mí.
Giros hacia la felicidad, que le dicen. Giros y un destierro honorable.
Hace un año lo decía, y sigo igual.
Me siento las agujas de un reloj que no saben marcar y solo dan vueltas…

Si los párpados no encuentran la salida, quizá me tenga que guardar.
Es como cuando aquella noche de tormenta el hígado me dijo basta y me acovachó por varios meses.
Seguro que alguien me vendrá a visitar con flores para el respiro.
Sabe bien la sopa de lilas y jazmines.

En unos meses todo se irá a los cielos y no hablo de ángeles ni muertos.
Uno más uno me da tres y las matemáticas me desorientan por exactas.
Uno gano, uno tengo que pagar y tres es con intereses. Solo sé sonreír.
Un plato siempre habrá en alguna mesa compartida, pero no necesito eso.
Una copa para el brindis siempre estará colmada para degustar, pero no lo busco.
Un abrazo sentenciará los peros, pero nunca me gustaron las peras.
Después, seguir. La palmada al bohemio que resiste. El guiño de complicidad.
Y nada más que eso. Una cálida mano y un ojo entrecerrado. Nada más.

Cuanta fuerza hago y ni una lágrima. Tiene más hojas en invierno el sauce que mis ojos.
Déjà vu incontrolable, repetitivo, sincronizado.
Ni el recuerdo de aquel piano decorando una de Elton John puede salvarme.
¿Dónde está la cama? ¿Dónde está la marca de salida? ¿Dónde está tu estrella?

Empiezo a caminar hasta la casa, aquella que pisaste una vez.
Se desintegra mi cuerpo. Se desvanece mi mirada. Se aquieta mi andar.
Son horas, minutos, instantes, para ver si abriste la botella con el mensaje
y te animás despertarme con un beso.

Diego TL
img: Sebastián Scott

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