Vacío

Vacío.
A veces tenés todo y no tenés nada.
Lo que deseás no te 
Lo que tenés no te sorprende.
Te abarrotás en un sinfín de neones cuando es más simple ser feliz.
Vacío. 
Bajar un cambio, que todo pase y me roce.
Hacerme pedacitos, multiplicar la calma en serpentinas de bondad.
Es fácil, solo hay que salirse del vacío y no caer en los pozos de la ansiedad,
de la ira, de lo descortés, de os malabares cotidianos, si al final 
mañana será un día mejor.
Plata en mano, se acaban las promesas.
Plata en mano, se desenmascaran los versos,
los idiotas siguen al margen, 
mirando en sus intereses, 
escapándole a los compromisos.
Plata en mano, pájaros que volaron y se olvidaron de lo dicho,
del sello más preciado: la palabra.
Desde hoy, bajaré a las cavernas del ostracismo.
Me refugiaré en aquellas palmas que me arropen.
No buscaré ya sin sentido lo que no hay.
Las aguas quietas son un claro espejo.
Luego, subir a la montaña de los sabores.
Y ver, verlo todo distinto.
Ya sé que he dedicado tiempo a la cortesía.
Ya sé que esperé durante mucho tiempo un hilo salvador.
Ya sé que junté broncas y algunos vómitos
que solo agujerearon lo interior.
Ya sé que las cuevas y las sombras y los misterios se resuelven con el sol.
Ya sé que las pasiones duran lo que tarda en florecer el girasol
y luego giran, giran hacia la nada, giran hacia lo nuevo, giran por girar nomás.
Despierto a la vida hoy. De nuevo.
Borro los números que nunca suenan.
Borro las caras que solo muestran desnudos.
Borro las cartas que nunca enviaste, ni los palomos, ni los mensajes.
Borro las risas falsas y los consejos sanadores.
Borro mis limitaciones ya que no hay cielos que me detengan.
Borro los infiernos porque ya me quemé.
Borro de tan solo borrar por disfrutar el pizarrón más limpio
y tomó el pincel para trazar una sonrisa que abra las puertas otra vez.



Diego TL
img: Sebastián Scott

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