Las cartas fueron cayendo

Las cartas fueron cayendo, de a una, servidas, 
como para rematar un día infernal de tumbos y revelaciones.
El aura iluminándolo todo, las cortinas bajas, las miradas perdidas 
y saber y ver qué hacer.


Tiró una luz. ¿Será esa luz que tanto he buscado? 
¿Serán las luces de neones que tantas noches me cobijaron 
o serán los jugos de la luz que espera mi caricia definitiva?


Estos días trajeron una marcada ausencia, 
un no me toques que me irrita todo, 
un abrazo que hubiera retenido por varias horas, 
el beso que jamás escuché, 
las señales de aquella tarde compartida de pizza y fainá, 
cervezas revoloteando como las palomas que querían mis maníes 
y el cielo que finalmente no se iluminó.


Después, las cartas. 
Esas que lo predicen todo y que, sin embargo, 
no sé si llegarán al puerto que tanto deseo y boicoteo por no ser, por no decir, 
por no lastimar, por no creer que puedo, 
saber que puedo, sentir que puedo 
porque es mágico lo que soy, lo que sos, lo que somos, siempre que lo creamos así.


Las cartas cayeron, como adoquines masacrando mi cabeza 
y un efecto dominó me precipitó a un campo de cebollas, 
sin registros ni tridentes, solo mi mirada perdida buscando la risa de tu caricia 
y el sexo de tu luz.


Las cartas abrieron el juego.
Se precipitaron como flores desesperadas por germinar.
Me cubrieron de néctar, de la miel que elaboramos juntos,
sin abejas ni panal, solo las manos para moldearlo todo.
Se precipitaron como ángeles que hacen girar la rueda de la magia,
la magia de un amor que ya se va, la barca del amor que ya florecerá,
y allí, perdido en el océano de Pi, quebrado como una cebra, 
hambriento como una hiena, sedoso como un orangután
que oye, que mira, que dice, me recosté de gato, remera a rayas de bengala,
para descubrirme suricata queriendo registrarlo todo
hasta que una isla me arroje definitivamente al más acá.
Y volver.

Las cartas dan el camino para seguir.
No es que me atenga al contenido, pero sigo la señal.
Símbolos nómades que me dan cristales para mirarlo todo distorsionado
y así bajar un cambio, y así volver a crecer, y así y así y así.
Las cartas son el sol que da energía.
El vacío deja de sangrar porque está vacío.
Todo es posible. Todo lo fue. Todo lo es.
Deseo darte el mejor de los abrazos cuando estemos preparados
para seguir creyendo que así sucederá.
Mientras, me pierdo en el río sin fin de Pink Floyd.
Mientras tanto, vuelvo a mezclar.


Diego TL
img: Sebastián Scott

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