La madrugada tiene ese qué sé yo.
Insomnio y vacaciones promueven pensamientos y zas, enrosques.
Entonces, desenrosques, observaciones, tiempos y registros.
Amigxs noviando, en pareja o casadxs.
Y desde que eso sucedió, ya no tienen la frecuencia para verme.
Lógica elemental, Señor Spock.
Y me digo: Mis años de pareja nunca fueron un impedimento.
Punto esencial: no es verlxs o no verlxs, porque con esfuerzo, nos veíamos.
Punto esencial: no es verlxs o no verlxs, porque con esfuerzo, nos veíamos.
Punto central: siempre es "Queremos verte", "Cuando estés, pasamos", "Hoy podemos ir, o te recibimos".
¿Dónde quedó lo individual?
¿Por qué podía tener mi tiempo y ellxs siempre es un tiempo de nosotrxs?
¿Por qué las respuestas a un mensaje llegan días después cuando -Y SOY TESTIGO- contestan al instante si llega una paloma de sus novixs, parejas o esposxs?
Así, esta reflexión de trasnoche que me inquieta se esfumará apenas la publique,
por lo menos de mi mente.
Pensé un instante en la dicha de haber tenido un par con quien siempre pudimos soltar y ser individuales.
Dar el tiempo y el espacio a nuestras amistades,
a veces compartiendo los instantes,
a veces, las más, en la privacidad que nos gusta tener a quienes nos sabemos amigxs con nuetrxs amigxs.
De repente, sentí que tal vez podía adoptar la misma intención y transformarme en ese Gollum que tantos espejos nos ha marcado,
y para no desentonar, empezar a decirles: "Hola amiga/amigo, nosotros queremos verte".
Y zas... otra vez se hizo la música en la noche,
y mi locura se transporta por un rato a la camucha y sweet dreams (are made of this)... tutu tutu. tutu. tutu. tuuuuuuuuuuu.............................
Diego TL
img: Sebastián Scott

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