La palabra…
Ese camino de grietas
ortográficas y gramaticales
que nos transportan
para decir lo que queremos esconder.
La palabra es la
oración. Es el signo. Es el corazón y es el espacio entre los dos.
La palabra resuelve
crucigramas en el alma. En muchos casos son palabras sin valor.
Si la diste, por qué
no la cumplís…, por qué ya no la respetás…
Yo sé que el mundo
gira y las cosas pueden desintegrarse y darlo todo vuelta.
Y te animás a cambiar
el rumbo. Está bien.
Pero las palabras
deben ser dichas y escuchadas.
Las promesas no pueden
desaparecer así nomás, como si la vida no valiera un verso.
Estamos habituados a
hacernos los distraídos para no tener que reflejar tu ausencia.
Vos sabrás por qué
estás en orsay y el mundo gira y los rumbos nos dispersarán.
Decís a las 4 y llegás
a las 10. Decís una humorada para pasarla bien. Patético.
Decís contá con esto,
contá conmigo, contá con esta solución… Desparecés…
La nada es la nada.
Los huecos siguen agujeros. Las mariposas danzan en los campos.
Las frases salen
hechas y algunas porque sí, así nomás. Como tus palabras, porque sí.
Todo es desprolijo en
este momento. Las ideas no son claras. Tus palabras, palabras.
El universo conspira
para que reduzca la utopía. Y vos volanteás y respondés tres días más tarde.
Podés hacerlo. Tenés
toda la vida. Tenés tu risa. Tenés tu histeria. Tenés tu sol.
Ya no te esperaré
jamás. Tu palabra es falsa, es el asado chamuscado. Es lo agrio.
Las palabras benditas,
las palabras malditas.
Las palabras del
viento y las que se lleva para reflejar el gris.
Las palabras
serpientes y las serpentinas.
Las palabras del
secreto y las del misterio.
Las palabras ácidas de
esas que hacen reír al escritor.
Las palabras de lengua
en un beso y el beso de palabras traidoras.
Las palabras de amor
que jamás pronuncio y las palabras del pizarrón.
Las palabras
marchitas, las palabras salvajes, las palabras del cuerpo y las solo palabras.
Cuando el calor se ha
ido y el invierno lo domina todo
descubro que un avión puede sacarme del bloqueo y
llevarme a donde
las palabras no
sangren ya más.
Mienten las palabras
en los tragos.
Mienten las palabras
por el qué dirán.
Mienten las palabras a
destiempo.
Mienten las palabras
para hacerme sonreír;
sonrío, pero no me lo
creo.
Palabras del infierno,
de la conspiración.
Palabras de la
madrugada vestidas con cebollas de verdeo.
Palabras audaces,
mordaces, desparejas.
Palabras que no quiero
ya escuchar.
Amor son palabras,
palabras de amor.
Decir lo que pienso,
palabras de amor.
Escuchar lo que digo,
colchones de amor.
Amar las verdades,
perdón en amor.
Perdonar las caídas,
silencios de amor.
No olvidar los
impactos, más colchones.
No fingir los motivos,
menos lamentos.
No ceder al dominio ni
al de turno.
Tirar palabras,
palabras de amor.
Hacer las palabras y
no la guerra.
Subo al subterráneo;
permiso por aquí,
por favor por allá,
disculpe, gracias.
Palabras que algunos
decidieron brotar.
Sacar del placar,
vestirlas otra vez con la mágica alegría.
Diego TL
img: Sebastián Scott

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